CORAZONES ABIERTOS, MENTES ABIERTAS: ACOGER Y ACEPTAR AL QUE PIENSA DIFERENTE

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VIAJE APOSTÓLICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A CUBA, A LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS con motivo de su participación en el VIII Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia (19-28 DE SEPTIEMBRE DE 2015)

Mensaje del Papa a los jóvenes en su viaje a Cuba

El Papa insta a los que piensan distinto a recurrir al diálogo y advierte que el mundo se destruye por la enemistad.

…/… Una palabra que cayó fuerte: “soñar”. Un escritor latinoamericano decía que las personas tenemos dos ojos: uno de carne y otro de vidrio. Con el ojo de carne vemos lo que miramos, con el ojo de vidrio vemos lo que soñamos. Esta lindo, ¿eh? En la objetividad de la vida tiene que entrar la capacidad de soñar. Y un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo, está encerrado en sí mismo. Claro, uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder. Pues sóñalas, deséalas, busca horizontes, ábrite, ábrite a cosas grandes.

No sé si en Cuba se usa la palabra, pero los argentinos decimos: “No te arrugues”, ¿eh? No te arrugues, abrite, abrite y soñá. Soñá que el mundo con vos puede ser distinto. Soñá que si vos ponés lo mejor de vos, vas a ayudar a que ese mundo sea distinto. No se olviden. Sueñen. Por ahí se les va la mano y sueñan demasiado y la vida les corta el camino. No importa. Sueñen y cuenten sus sueños. Cuenten. Hablen de las cosas grandes que desean, porque cuanto más grande es la capacidad de soñar, y la vida te deja a mitad de camino, más camino has recorrido. Así que primero, soñar.

Vos dijiste ahí una frasecita, yo tenía acá escrita la intervención de él, pero la subrayé y tomé alguna nota: que sepamos acoger y aceptar al que piensa diferente. Realmente a veces nosotros somos cerrados. Nos metemos en nuestro mundito: “o este es como yo quiero que sea, o no”. Y fuiste más allá todavía: que no nos encerremos en los conventillos de las ideologías o en los conventillos de las religiones. Y que podamos crecer ante los individualismos.

Cuando una religión se convierte en conventillo pierde lo mejor que tiene, pierde su realidad de adorar a Dios, de creer en Dios, es un conventillo, es un conventillo de palabras, de oraciones, de yo soy bueno vos sos malo, de prescripciones morales. Y cuando yo tengo mi ideología, mi modo de pensar, y vos tenés el tuyo, me encierro en este conventillo de la ideología.

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Corazones abiertos, mentes abiertas. Si vos pensás distinto que yo, ¿por qué no vamos a hablar? ¿Por qué siempre nos tiramos la piedra sobre aquello que nos separa, sobre aquello en lo que somos distintos? ¿Por qué no nos damos la mano en aquello que tenemos en común? Animarnos a hablar de lo que tenemos en común. Y después, podemos hablar de las cosas que tenemos diferentes. Pero digo hablar, no digo pelearnos, no digo encerrarnos, no digo “conventillar”, como usaste vos la palabra. Pero eso solo es posible cuando uno tiene la capacidad de hablar de aquello que tengo en común con el otro, de aquello para lo cual somos capaces de trabajar juntos.

En Buenos Aires, estaba una parroquia nueva, en una zona muy muy pobre, estaban construyendo unos salones parroquiales, un grupo de jóvenes de la universidad, y el párroco me dijo: “por qué no te venís un sábado y así te los presento”. Trabajaban los sábados y los domingos en la construcción. Eran chicos y chicas de la universidad. Yo llegué, y los vi y me los fue presentando: “Este es el arquitecto, es judío. Este es comunista. Este es católico práctico, este…”. Todos eran distintos, pero todos estaban trabajando en común, por el bien común. Eso se llama amistad social: buscar el bien común.

La enemistad social destruye. Y una familia se destruye por la enemistad, un país se destruye por la enemistad, el mundo se destruye por la enemistad. Y la enemistad más grande es la guerra. Y hoy día vemos que el mundo se está destruyendo por la guerra, porque son incapaces de sentarse y hablar. Bueno, negociemos. ¿Qué podemos hacer en común? ¿En qué cosas no vamos a ceder? Pero no matemos más gente. Cuando hay división hay muerte, hay muerte en el alma, porque estamos matando la capacidad de unir. Estamos matando la amistad social. Y eso es lo que yo les pido a ustedes hoy: sean capaces de crear la amistad social.

…/….

Y yo a ustedes, jóvenes cubanos, aunque piensen diferente, aunque tengan su punto de vista diferente, quiero que vayan acompañados, juntos, buscando la esperanza, buscando el futuro y la nobleza de la patria.

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Y así, empezando como empezamos con la palabra soñar, y quiero terminar con otra palabra que vos dijiste, y que yo la suelo usar bastante: la cultura del encuentro. Por favor, no nos “desencontremos” entre nosotros mismos. Vayamos acompañados, uno. Encontrados, aunque pensemos distinto, aunque sintamos distinto, pero hay algo que es superior a nosotros, que es la grandeza de nuestro pueblo, que es la grandeza de nuestra patria, que es esa belleza, esa dulce esperanza de la patria a la que tenemos que llegar. Muchas gracias.

StjoandespíCompartiendo  los mensajes del Papa

 

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